Etiquetado de alimentos derivados de transgénicos

La medida va más allá del uso de un rótulo como mecanismo de información a los consumidores. Desde Colombia, Adriana Castaño llegará al XXV Congreso Aapresid para analizar en detalle la temática.

 

El etiquetado de los alimentos derivados de OGM, resulta más complejo de lo que a simple vista pareciera y va más allá del uso de un rótulo como mecanismo de información a los consumidores.

Existen posiciones encontradas que van desde la obligatoriedad en el uso de una etiqueta específica hasta el etiquetado voluntario basado en el concepto de equivalencia sustancial. Para ofrecer una visión global de la temática, Adriana Castaño, consultora en bioseguridad y etiquetado de alimentos, llegará desde Colombia para compartir sus conocimientos en el XXV Congreso Aapresid “Kairós, el tiempo de los nativos sustentables”, evento que se realizará en conjunto con el 7° Congreso Mundial de Agricultura de Conservación, a realizarse en conjunto del 1 al 4 de agosto en Rosario, Argentina.

Desde el punto de vista del comercio internacional, se cuestiona si es o no legítimo el establecer un etiquetado de carácter obligatorio, y si este se constituye en un Obstáculo Técnico al Comercio.

Sin embargo, los esquemas regulatorios que han establecido un etiquetado obligatorio sostienen que la falta de certeza científica sobre los posibles efectos a largo plazo de los OGM (principio de precaución) amerita tomar las medidas que no solo informen a los consumidores, sino que también permitan establecer mecanismos para segregar y preservar la identidad a lo largo de la cadena comercial.

Sea voluntario u obligatorio el etiquetado de los alimentos derivados de OGM, es importante tener en cuenta que en cualquier caso conlleva el establecimiento de sistemas de trazabilidad, detección y segregación a lo largo de la cadena comercial, lo que resulta en un incremento en los precios de los insumos y productos finales, que en la mayoría de los casos son asumidos por los consumidores.

El etiquetado es un mecanismo de información, pero no es una fuente inagotable de datos que haga perder la información esencial de la etiqueta, y en ningún momento la responsabilidad de establecer si un alimento tiene o no un riesgo, debe ser trasladada al consumidor a través de la decisión de una etiqueta. Un producto que está en el mercado debe ser inocuo y seguro, basado en la evidencia científica de que los posibles efectos que los mismos pueden tener sobre la salud humana han sido evaluados.

Para más información e inscripción a #Kairós hace clic en www.congresoaapresid.org.ar